viernes, 28 de abril de 2017

Melancolía que abre sus alas
En tonos grises
Porque llueve tercer día
Y no consigo ver la luz
Melancolía que traspasa arrugas
Funde sonrisas
Moja las sienes
Yo no consigo ver la luz
Melancolía radiante
Dura y decidida
Te has instalado
Entre mis costillas
Y no consigo ver la luz
Que llevo dentro

Ella es la noche
Que envuelve la roca
Una pincelada negra
Dentro del sonido
De tu recuerdo
Es un suspiro indetectable
Que faltó al aliento
El punto que sigue tu letra
Es letra y punto

miércoles, 22 de febrero de 2017

Antes, mucho antes
de que abramos los ojos,
se decide la breve historia
del despertar.

martes, 17 de enero de 2017

Tanta nieve, tanta nieve,
¿no será que quieres callar?
Vendrán los vientos,
harán un largo camino,
intentando deshelar tu corazón.
Vendrán los cuervos,
sobre sus alas frías,
para comerse tus mentiras.
Llegarán últimos rayos,
últimos rayos,
fundiendo mis esperas.
Tanta nieve.
Te alejas y
pierdo tus huellas.
Tanta nieve.
Te fugas y
floto en la superficie.

A partir de este momento,
¿cómo sentiremos
ese momento?
Ha pasado, fue fugaz.
Si lo despedazásemos,
quizás, ni existiría.
Así que aquí estamos,
pensando en nada,
sintiendo ni eso,
recordando un vacío.
Mientras llueve y
llena la tierra de agua,
los labios de luz.






¿Vives el momento?

Ese momento, ese
preciso momento
cuando se acaba el día
pero, aún, la noche
tiene miedo de entrar.
Se hace silencio,
las luces se confunden,
si sí, o si no.
Hay posibilidad de velas,
aunque no es fiable.
Hay propuesta de manta,
pero nadie tira de ella.
El instante de tonos grisáceos
en tu pupila,
de silencio de los pájaros,
ruido de estufas.
Ese momento, ese
preciso momento,
cuando tu mano
encuentra la respuesta
en la yema de mis dedos.

El invierno te ha sorprendido
acompañada.
Se ha colado entre las fibras
de su jersey.
Se ha colado y fue como
una bofetada fría
en tu suave mejilla.
Te arañó desprevenida,
helando el abrazo
que iba a darte.
Su pelo, blanco ahora,
cuenta historias de hace primaveras.
Cae sorprendido, al notar, 
que sigue su dirección
tu mano arrugada.
Desde la nieve de tus pestañas,
esa mirada cielo,
que da voz a sus águilas,
espacio a sus olvidos,
paz a sus preguntas.